Los rituales en el Tarot
Tanto en el estudio como a la hora de la práctica en el Tarot, la persona que realiza la sesión debe tener conciencia de su responsabilidad y de su profesionalidad. El tarotista, guiado por su corazón y las cartas pone sus conocimientos con intención de servicio y ayuda a otras personas. Dentro de una sesión de Tarot hay que seguir unas pautas que son las que se comentarán a continuación.
Antes de una sesión
La necesidad de crear un ambiente adecuado de concentración e intimidad es indispensable para evitar interrupciones no deseadas que perturben el momento. Cuando la persona venga a realizar la consulta, el lugar escogido debe tener la mesa despejada y el Tarot a mano.
La iluminación debe ofrecer un ambiente que ayude a la concentración, evitando crear rincones oscuros pero que induzca tanto a la concentración como a la sugestión del consultante. La idea no es crear un espacio que cree inquietud.
Para la purificación del ambiente se utilizarán sahumerios que eliminan las malas vibraciones, tienen efectos tranquilizadores y armonizan ayudando a crear un espacio de induce a la meditación y a la relajación. Se realiza un pequeño ritual con barras aromáticas que se dejan quemar lentamente y perfuman el entorno. También se denomina sahumar al acto de echar hierbas aromáticas al fuego lo que produce el mismo efecto.
Al comienzo de la sesión
Cuando entre el consultante se sentará frente al tarotista el cual inducirá a una conversación liviana para ayudar a la persona a que se relaje y se fortalezca la confianza entre ambos. Al mismo tiempo, el tarotista irá desenvolviendo el mazo del tarot y se preguntará por el motivo de la consulta.
La postura que adopta el tarotista debe ser con las rodillas en ángulo recto y los pies apoyados en el suelo; de igual forma, el consultante no debe cruzar las piernas ya que es una actitud de auto defensión.

Comienza la tirada
Cuando la sesión comience, el tarotista elegirá la tirada que considere más adecuada en ese momento según su estado de ánimo o la percepción del mismo, algo que se aprende con la práctica. Una vez que el tarotista conoce el motivo de la consulta, se cerciorará de que las cartas estén bien barajadas con el motivo de que alguna de ellas se invierta. El corte del mazo podrá ser realizado por el tarotista o por el consultante que construirá dos o tres montones.
Es ahora cuando el tarotista coloca las cartas sobre la mesa y se comienza a interpretar, en principio, la tirada en general: qué cantidad de cartas aparecen invertidas (malos momentos), qué cantidad de bastos (trabajo y esfuerzo)… Tras la interpretación general, se irá viendo carta por carta la interpretación que ayude al consultante en su pregunta.
Al finalizar la sesión la habitación deberá ser ventilada y el mazo de cartas de tarot preparado para la siguiente consulta.
Desirée R.A.
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