Tarot Online

Tarot Telefónico

Tirada económica de cartas por teléfono

 

menéame  facebook  twitter   

Qué hacer para hipnotizarse

Cómo conseguir la inducción hipnótica uno mismo.

1. -Reflexione previamente sobre el tema que le interese. Escriba unas 5 a 10 autosugestiones: frases cortas, positivas e imperativas.

2. -Se puede plantear también una pregunta cuya respuesta se obtendrá del subconsciente y se recordará perfectamente al salir del estado autohipnótico.

3. -Escoja un lugar tranquilo. Póngase cómodo.

Luz y temperatura agradable.

4. -Coloque frente a su vista el papel con las autosugestiones. Repáselas.

5. -Comience con la relajación psicofísica.

6. -Desarrolle la sugestibilidad si es necesario. Test de ojos cerrados, deglución, hormigueo de la mano.

7. -Cuente mentalmente e induzca el trance mediante alguno de los métodos enseñados.

8. -Repítase las instrucciones. Incluir sugestiones de sentirse bien durante y después de la autohipnosis.

9. -Salga del estado autohipnótico por conteo regresivo y/o uso de una palabra clave.

NOTAS

En caso que haya cansancio, es posible quedarse dormido. Despertará del mismo modo cuando se queda dormido en otras situaciones: cuando se termine el sueño o cuando sienta ruido. De todas maneras los mensajes habrán llegado al subconsciente.

Puede también grabar las instrucciones. El método más sencillo es tener una casete de autohipnosis relacionada con los objetivos que se quieren conseguir. El gasto se hace una vez y se tienen cientos de sesiones por todo el tiempo necesario.

Una inducción rápida de autohipnosis se puede conseguir si se ha sido hipnotizado antes y se ha recibido la instrucción de asociar la disposición a la entrada a la sesión mediante una palabra o un símbolo. Por ejemplo, utilizo para estos fines y con excelentes resultados el que he llamado «hipnoreloj».

¿CÓMO SABER SI SE ENCUENTRA REALMENTE EN TRANCE?

A veces es difícil definir el límite entre el estado de vigilia y el hipnótico. Sabemos que una persona puede estar conversando en un grupo de manera aparentemente normal y encontrarse hipnotizada por alguien.

Una forma de apreciar la diferencia es que, si alguien está conversando en estado de vigilia, se encuentra principalmente interesada en que el otro comprenda sus ideas y en segundo lugar se ocupa en entender los conceptos que se le entregan. Una persona puede estar muy interesada en lo que digo, pero si además mantiene la consciencia de los elementos que le rodean y está atenta al realidad de su medio, reorientándose hacia ella, entonces se encuentra en vigilia. Nos orientamos constantemente al medio ambiente externo por un asunto de supervivencia biológica.

En estado hipnótico la persona tiende a responder conforme a los estímulos que le da el hipnoterapeuta (o él mismo, si se trata de autohipnosis), Le ocupa primordialmente el entender las instrucciones del operador. Si no hay una orientación constante hacia la realidad y el sujeto escucha y pone atención a cuanto se le dice, sin hacer ajustes de orientación para el conocimiento consciente, entonces diremos que se encuentra en estado hipnótico.

Otra forma son los test. Sin embargo, no todas las personas reaccionan igual a ellos y el no cumplir algunos, no quiere decir necesariamente que no se ha entrado en trance. Basta con que se realice uno para saberlo.

ALGUNOS TEST DE HIPNOSIS

1. Pesadez de párpados

2. Deglución

3. Hormigueo digital

4. Flotación de la cabeza

5. Liviandad del brazo

6. Pesadez del brazo

7. Levitación de la mano

8. Pesadez de pies

9. Solar (calor en la región abdominal)

10. Brisa marina

11. Manos adheridas (con los dedos entrecruzados)

12. Mosca (en la nariz)

13. Canción favorita (escucharla mentalmente)

14. Guante (anestesia en la mano)

15. Anestesia (en otras zonas corporales).

DOS CUIDADOS EN HIPNOSIS

Si bien es una técnica muy segura, como en toda disciplina hay que tomar precauciones. Hay dos situaciones importantes: uso inadecuado en regresiones y uso anestésico.

REGRESIONES

Con la hipnosis es posible retroceder en el tiempo y el sujeto podrá recordar nítidamente sucesos de su pasado que quedaron olvidados en su consciencia. Mientras estos sean gratos, no hay problema. Pero pudiera suceder que los acontecimientos del pasado hayan sido desagradables o dolorosos. Entonces si bien nada tan grave ocurrirá, el sujeto saldrá de la sesión con una sensación ingrata.

Por esto, la regresión no debe ser realizada en una autohipnosis, sino que dirigida por un experto en hipnoterapia. El operador en este caso cuidará de indicarle a la persona en trance que observe como espectador los sucesos, no involucrándose. Dará sugestiones de calma y serenidad y le hará comprender que ahora está en una situación distinta al pasado, con otros conocimientos y apoyo. Más detalles sobre esto se entregan en nuestro curso de hipnosis avanzada.

ANALGESIA

Es muy fácil con hipnosis eliminar un dolor. Esto puede ser una gran bendición en casos de emergencia o de dolores crónicos. Sin embargo, el dolor es un aviso del organismo.

El dolor puede eliminarse por varios caminos. Recordemos que lo sentimos cuando la intensidad de la sensación desagradable sobrepasa un límite, llamado umbral. La hipnosis puede afectar el proceso de reacción, pero el umbral mismo continúa en el mismo punto. Pero también puede producirse analgesia que no incluya recuerdos del dolor.

Hay un tercer proceso, cuando se cambia la forma de reaccionar frente al dolor. En este caso, el paciente fabrica su reacción, sintiendo un malestar, pero no haciéndole especialmente caso. Se observa incluso que en esta situación ni siquiera se dilatan sus pupilas.

La intensidad del dolor es algo subjetivo. Conocidos son los casos de soldados en campo de batalla que ante graves heridas reaccionan muy distinto a civiles, en similares situaciones dolorosas.

El dolor es un proceso muy complejo, cuya mayoría de ingredientes tiene su raíz en la tensión. El individuo reacciona ante el estímulo del dolor con tensión. La hipnosis modifica la reacción del dolor, que no reaccione al mismo sintiéndolo como tensión. Aunque el sujeto siente el estímulo, no responde a él con estrés.

Sin embargo, al auxiliar a un enfermo, éste necesita algo que le advierta que el organismo requiere descanso o atención. Por tanto, la eliminación total del dolor no es conveniente, sino que hay que cambiar la manera de sentir y reaccionar.

Por ejemplo, en un enfermo cardíaco, con angina de pecho, la hipnosis es una ayuda formidable al eliminarle la angustia y la tensión, las que pueden llevarle a serios accidentes cardiovasculares. Pero es necesario que haya una sensación de advertencia cuando necesite descanso.

Hay que diferenciar entre el dolor como advertencia y el dolor como señal de alarma. No hay que añadir tensiones. El dolor puede ser altamente significativo para una persona, pudiendo tener incluso un origen puramente mental o emocional. En este caso, la persona debe comprender por qué necesita el dolor. Se pueden cambiar los síntomas, pero hay que ayudar a la persona en su conjunto físico, emocional y mental para que no aparezcan otras reacciones indeseables, como una depresión.





 

Etiquetas

Suscríbete

Suscripción por e-mail  Noticias

Suscripción RSS  Feeds RSS  Ayuda con RSS

Hablamos de

Recomendamos