Historia del Espiritismo en España
Para iniciar esta etapa de la vida espirita en nuestro país, debemos rememorar un hecho muy importante ocurrido en la explanada de la Ciudadela de Barcelona (Cataluña) el 9 de Octubre de 1.861, en el que en un «Auto de Fe» ardieron las revistas y libros enviados por Allan Kardec desde París, a instancias del librero francés afincado en Barcelona Maurice La Chärtre, que habían sido solicitados debido a la notoriedad que el Espiritismo estaba alcanzando en Francia y en el resto del mundo. Después de este suceso, el Espiritismo creció en Cataluña e invadió toda la Península.
Nos aporta César Bogo en su libro «La Gran Señora del Espiritismo» (Editora Espirita Allan Kardec), datos y nombres muy interesantes que vamos a citar en este homenaje a «los sufridos espiritas españoles», héroes que nunca podrán ser olvidados.
Bernardo Ramón Ferrer, nacido en 1.846 en Barcelona, se hizo espirita justamente después de asistir al Auto de Fe, quedando impresionado cuando apenas contaba 15 años. Fue el primer espirita de Barcelona en casarse por lo civil rechazando el acto religioso. A lo largo de su vida espirita, hasta que marchó a Brasil, perteneció al grupo de José María Fernández Colavida, el Vizconde Torres Solanot, Ángel Aguarod y otros muchos.
También entre los asistentes a dicho acto se encontraba presente el capitán de la marina mercante Ramón Lagier y Pomares, que prometió traer de su próximo viaje los libros que habían conseguido despertar y aumentar la curiosidad pública. Fue la acción propagandística más eficaz en aquella época.
Más tarde, Ramón Lagier comandaba el vapor «El Monarca» cuando contactó con José María Fernández Colavida entregándole uno de los libros que había traído de Marsella, quien muy pronto se entusiasmó, surgiendo en él la idea de hacer una traducción española gracias a estar muy versado en la lengua de Víctor Hugo.
Años después Ramón Lagier se refugia en la zona de Alicante y allí, junto a Manuel Ansó y Ramón Alba, divulga y siembra la simiente del ideal Espirita.

A partir de 1.870 el pueblo comienza a reaccionar a las ideas espiritistas, y surgen grandes hombres, entre ellos Don Alberto Perón, que goza de una ilustre reputación en los círculos filosóficos y literarios, quien estudia detenidamente las obras de Kardec.
Empieza a destacarse José María Fernández Colavida (Tortosa 1.819) casado con Ana Campos que luego se reveló como una gran médium. Tiene con Kardec profundas relaciones de amistad y traduce sus obras. Realiza magníficos trabajos de regresión de la memoria, estimulando al Vizconde Antonio Torres Solanot que crea la «Revista de Estudios Psíquicos» y el «Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos».
Se inician los artículos de Amalia Domingo Soler acariciando las páginas de las revistas y periódicos a partir de 1.872. Comunicándose al mismo tiempo con aquellos que tienen alguna relación con el Espiritismo, en España y en el extranjero. Amalia había despertado al Espiritismo a los 37 años de edad gracias al Dr. Hysern, que trataba médicamente su ceguera, cuando éste le prometió la hoja espirita «El Criterio». Iniciando así su militancia espirita a partir de este instante hasta el 29 de Abril de 1.909 que partió para el mundo invisible. Su lucha incansable basada en sus trabajos literarios, conferencias, coloquios, reuniones y cartas, fueron el alimento de todos los que esperaban con ansia e ilusión sus palabras para encontrar así el consuelo de la Doctrina de los Espíritus, conservando actualmente la misma lozanía en sus escritos.
Miguel Vives y Vives (Barcelona 1.842), hombre importante en el movimiento espirita español, fue fundador de la Federación Espirita del Vallés de la cual surgió la de Cataluña. Fundó también el Centro Espirita Fraternidad Humana, de Tarrasa. Fue Presidente del Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos y como periodista espirita fundó la revista «Unión», más tarde incorporada a la revista «Luz del Porvenir». Llamado el Apóstol del Espiritismo en España, desencarnó en 1.906 en Tarrasa.
Al Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos se incorporan destacándose en 1.873 José Amigó y Pellicer, Quintín López Gómez, el Dr. Sanz Benito, el gran conferenciante Ángel Aguarod y Domingo de Miguel.
Se crea el Centro Espirita barcelonés «La Buena Nueva» siendo su presidente Don Luis Llach quien mantenía contacto permanente con Amalia Domingo Soler.
Corría el año 1.874 cuando un grupo de diputados Espiritas habían propuesto a las Cortes que la Doctrina Espirita fuese incluida en el sistema educacional. El Golpe de Estado del General Pavía no permitió que el proyecto se discutiese. Cerca de doscientos Centros Espiritas realizaban libremente actividades en nuestro territorio.
El año 1.888 fue un año importante para el Espiritismo. Atraído por la «Exposición Internacional de Barcelona» y bajo la iniciativa del Vizconde Torres Solanot y un grupo de personalidades, entre las que citamos a José María Fernández Colavida, el Dr. Huelves Temprano, Amalia Domingo Soler y uno de los más brillantes expositores, el Dr. Víctor Oscáriz y Lasaga, se celebra en el mes de Septiembre el «Congreso Internacional Espírita». A partir de este Congreso fue llamado Fernández Colavida el «Kardec Español».
Nos narra Óscar García Rodríguez en su libro «Historia del Espiritismo en las Islas Canarias» que con fecha anterior a la llegada de libros a la Península ya se tienen noticias relacionadas con grupos y sociedades constituidas para el estudio espirita. Políticos y grandes hombres brillaron en el firmamento canario; Luis Francisco Benítez de Lugo (Marqués de la Florida), Benigno Carballo Wangüemert, Sebastián Padrón Acosta, Ricardo Ruiz y Benítez de Lugo (sobrino del Marqués de la Florida), Manuel Alonso Martínez, Miguel Miranda y León, fueron pioneros del Espiritismo en España y especialmente en las Islas Canarias, donde desempeñaron labores de divulgación durante varias décadas uniéndose a las actividades llevadas a cabo en la Península por Joaquín Rovira Fradera, Quintín López Gómez, Daniel Suárez Artazú, Bernabé Morera, José Hernández, Manuel Navarro Murillo, Salvador Sellés, Mateo Arnaldo y el Profesor Azmara, entre otros muchos.
Asimismo, deseamos mencionar por su labor llevada a cabo en la zona de Levante a personas que colaboraron en la divulgación del Espiritismo a través de sus escritos y la creación de entidades espiritas, volcándose con gran entusiasmo en unos tiempos realmente difíciles: Ramón Esquembre Marcos, Francisco Marín, José Martínez Fernández.
Se celebra en Barcelona en 1.931 un nuevo «Congreso Espírita Internacional» de alcance mundial y debido al ambiente democrático político y social, el alcalde Don Carlos Pi y Sunyer recibe a los Congresistas ofreciéndoles un vino de honor, siendo Presidente de la Generalitat Don Luis Campanys y cediendo para el Congreso el Palacio de Proyecciones.
Años más tarde, en 1.934 se vuelven a reunir los Espiritistas en Barcelona para llevar a cabo un nuevo Congreso.
Llega el estallido de la guerra civil española (1.936-1939), y desaparece la Federación Espiritista Española, creando un tremendo paréntesis cuyas secuelas se prolongan hasta el mes de Octubre del año 1.981, en que, de la mano de Rafael González Molina recién regresado de Brasil, junto con su esposa Manuela Morata y un pequeño grupo de entusiastas espiritistas, consiguen tras su solicitud en el Ministerio del Interior que sea legalizada la ASOCIACIÓN ESPÍRITA ESPAÑOLA después de incontables obstáculos.
Posteriormente, también consiguen el 10 de Octubre de 1.984 la «Resolución Gubernamental» para constituir la FEDERACIÓN ESPÍRITA ESPAÑOLA. Volviendo a ser Rafael González Molina pieza clave y fundamental de este logro.
A todos aquellos que figuran en esta narrativa y a otros muchos que estamos seguros fueron importantes en el desarrollo del Espiritismo en nuestro País, deseamos agradecerles desde estas páginas su esfuerzo, dedicación y entusiasmo. Gracias a todos ellos en el nombre de los que libremente exponemos nuestras ideas basadas en las enseñanzas de los Espíritus.
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